Nadie tiene valor de decirle a Marlene Alvarenga que es la única que queda en el PAC

"Pues a lo mejor y hasta se alegra", consideran algunos

Marlene Alvarenga saludando a nadie
Marlene Alvarenga saludando a nadie

Tegucigalpa, M.D.C.

“Mejor le echo el voto a Romeo Vásquez”. Esta es la afirmación más repetida entre los hondureños que poco a poco han ido abandonando el Partido Anticorrupción (PAC) desde que su actual presidenta, Marlene Alvarenga, arrebatara el mando de ese instituto político a su fundador Salvador Nasralla en 2016. De momento, en la sede central del PAC únicamente ha confirmado su continuidad la propia Alvarenga; el resto de activistas ya no se consideran parte del partido. “Sería bueno decírselo porque tarde o temprano se dará cuenta de que en las concentraciones estará ella solita y no entenderá nada, pero a ver quién es el valiente que se atreve a contárselo”, comenta una fuente anónima que abandonó el partido ayer mismo.

Mientras tanto, el único diputado del PAC en el Congreso Nacional, el exfutbolista Osman Chávez, ha sido uno de los primeros en dar un paso al frente anunciando que no asistirá a la próxima concentración del partido. Los demás ex militantes, por su parte, temen ser acusados de traición. Incluso el propio marido de Alvarenga ha puesto como excusa “compromisos laborales”, pero sigue sin pronunciarse ante aquellos que sugieren que debe ser él quien hable con Alvarenga aprovechando su cercanía, para que la dura realidad no se le presente bruscamente cuando quede totalmente sola, rodeada de cartas de renuncia.

“Pues a lo mejor y hasta se alegra. Por fin el partido está unido y va en la dirección que ella siempre quiso”, apuntaba un compañero. Aunque todos desean que Marlene Alvarenga se muestre exultante en lugar de tomar represalias contra los desertores, la mayoría de ellos prefiere no estar cerca cuando la lideresa sepa que ya es la única que queda en el partido.

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